CALA VENTO

cala vento festival palencia sonora 2017

 

Con su debut homónimo, Cala Vento demostraron que son capaces de mucho con muy poco. Ahora, once meses después, vuelven con un nuevo disco para explicar que nada fue fortuito. “Fruto Panorama” (BCore, 2017) viene para quedarse. Mantiene las constantes vitales de la banda intactas sumándole un giro en el pulso, otros ritmos y otras salsas. Once canciones que puedes escuchar sentado desde el rincón menos iluminado de la pista de baile, o escalando triunfante a la orilla más encrespada de tu vida. Un paso al frente mirando hacia atrás. Mirando hacia atrás, un paso al frente.


HOJA DE PROMO ÍNTEGRA
por Albert Fernández


Hemos visto cosas crecer, pero solo algunas nos cortan la respiración. Con su debut, Cala Vento demostraron que son capaces de mucho con muy poco. Ahora regresan para volver a reunir el prodigio de lo infinitesimal con el don de la enormi- dad, gracias a un segundo disco que han decidido llamar Fruto Panorama, extraña conjunción de consecuencia y estado.
Después de tocar desde Cáceres hasta Austin, y conocer el mundo de posibili- dades que se abre a partir de su primer disco, Joan Delgado Massot y Aleix Turon Vilagran invocan emociones y vivencias para guardarlas en construcciones melódi- cas incendiadas. Y así, los ardores se desbordan por el mástil, crepitan en el micro y estallan contra los platos. Las constantes vitales se mantienen, y sin embargo aquí hay algo diferente, un giro en el pulso, otros ritmos y otras salsas.


De nuevo con la producción de Eric Fuentes, que de mentor primigenio ha pasado a ser pieza clave, la banda ha buscado nuevas rutas subterráneas para alcanzar picos de expresividad. Bajo la premisa básica de la honestidad, en Fruto Panorama afloran canciones capaces de lo grueso y lo liviano, canciones que nunca escati- man, que se desgañitan.
En este desfiladero de latidos compulsivos y acordes afilados, lo mismo retumban la euforia que las sombras. Con tantos versos ácidos y estribillos álgidos, Cala Vento nos empujan a corear sus secretos, a repetir sin remedio esas rimas de ironía relamida, y cuando no hay rimas, aullidos, y cuando no hay palabras, scats despreocupados.


Fruto Panorama no es un disco conceptual, es un disparo certero en once ráfagas alucinadas. Todas estas historias fetén de islas, bosques y desiertos, de momen- tos y despechos que se largan de viaje en BlaBlaCar, se resuelven en riffs y pun- teos penetrantes, que siempre susurran a la gran crecida de distorsión que ven- drá. En su juego de tensiones, Cala Vento destapan un romanticismo en cueros, porque saben arrancarte la ropa de primeras, o desnudarte poco a poco, con deli- cadeza.
Aleix y Joan siguen haciendo canciones de sus contradicciones. Puedes escuchar- los sentado desde el rincón menos iluminado de la pista de baile, o escalando tri- unfante a la orilla más encrespada de tu vida. En cualquier caso, el paisaje se dila- ta por la perspectiva, y saltas hasta el fondo del abismo con una sonrisa ladeada.


Hemos visto cosas crecer, pero solo algunas nos cortan la respiración. Con sudebut, Cala Vento demostraron que son capaces de mucho con muy poco. Ahoraregresan para volver a reunir el prodigio de lo infinitesimal con el don de la enormi-dad, gracias a un segundo disco que han decidido llamar Fruto Panorama, extrañaconjunción de consecuencia y estado. Después de tocar desde Cáceres hasta Austin, y conocer el mundo de posibili-dades que se abre a partir de su primer disco, Joan Delgado Massot y Aleix TuronVilagran invocan emociones y vivencias para guardarlas en construcciones melódi-cas incendiadas. Y así, los ardores se desbordan por el mástil, crepitan en el microy estallan contra los platos. Las constantes vitales se mantienen, y sin embargoaquí hay algo diferente, un giro en el pulso, otros ritmos y otras salsas.De nuevo con la producción de Eric Fuentes, que de mentor primigenio ha pasadoa ser pieza clave, la banda ha buscado nuevas rutas subterráneas para alcanzarpicos de expresividad. Bajo la premisa básica de la honestidad, en Fruto Panoramaafloran canciones capaces de lo grueso y lo liviano, canciones que nunca escati-man, que se desgañitan. En este desfiladero de latidos compulsivos y acordes afilados, lo mismo retumbanla euforia que las sombras. Con tantos versos ácidos y estribillos álgidos, Cala Vento nos empujan a corear sus secretos, a repetir sin remedio esas rimas deironía relamida, y cuando no hay rimas, aullidos, y cuando

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